29 junio, 2015

Hacer cola con un niño con Autismo

fila pitufos

 

Contaba el mítico Eugenio, el tristemente fallecido contador de chistes, que una vez había visto en la televisión a un anciano que era noticia por haber cumplido los 110 años, y al que un periodista le preguntaba "¿Cual es el secreto para alcanzar una vida tan larga?" a lo que el venerable señor le respondía "el secreto está en no discutir con nadie", el joven periodista, no contento con la respuesta le volvió a preguntar "¿Hombre, no será por eso?" y el hombre centenario le respondió sin dudar, "pues no será por eso".

Esta historia me vino a la cabeza recientemente en el aeropuerto. Para hacer un viaje, unos papás TEA se preparan a conciencia. Además de las maletas, los billetes, la documentación y toda la tensión y nervios que exigía hasta ahora un viaje estándar, cuando viajas con un pequeño azul debes tener en cuenta otros factores, los distractores. El iPad, los gusanitos, los pictos... Todo tiene que estar presto, dispuesto y al alcance para que no haya sorpresas durante el vuelo. Todo lo humanamente previsible tiene que estar previsto y además debes intentar controlar los factores externos. Y uno de ellos es el de la espera, y en los aeropuertos la espera en el arco de metales es la prueba de fuego.

Esperar en el arco de metales implica estar en un pasillo estrecho, lleno de gente, con mucha prisa y muchos objetos, los estímulos que llegan a un pequeño TEA son brutales y allí se pierde el control, porque nadie puede saber cuanto tiempo habrá de espera. Una vez llegas allí debes vaciar algunas cosas, que en nuestro caso son muchas... El iPad no puede pasar dentro de la bolsa, la comida o bebida debe analizarse por separado, debes quitarte el cinturón y todo ello sin soltar la mano del azulete, que saldrá corriendo a la mínima ocasión, tú lo sabes y él también... Por eso decidimos anticiparnos a ese problema, y siendo el vuelo de tarde, llamamos al aeropuerto por la mañana. Nos indican que el arco es asunto de la Guardia Civil, y que es con ellos con quien debemos hablar... Y así lo hacemos. La Guardia Civil comprende nuestro problema y nos indica que están dispuesto a ayudarnos, debemos ir al mostrador de PMR (personas con movilidad reducida) y pedir asistencia. Nos dice que digan lo que digan allí, indiquemos que seguimos instrucciones de la Guardia Civil y que nos lleven al arco sin hacer colas, que una vez allí nos identifiquemos como papás de un niño con autismo y colaborarán en todo. Y más felices que unas perdices acudimos al aeropuerto. 

aeropuerto

Como semiprofesionales que somos, mientras mamá factura las maletas, papá azul y azulete van a dejar el coche en el parking, aparcan, recogen trastos y se dirigen a la terminal. En la puerta ya nos espera mamá con los billetes, acudiendo entonces al teléfono donde se solicita el PMR. Al otro lado del teléfono un joven no entiende porqué si nuestro hijo camina perfectamente necesita ayuda y aunque mi parte didáctica comienza explicando los motivos, su repelencia me obliga a acudir a un argumento que entienda, seguimos ordenes de la Guardia Civil. Ahí el chaval acepta y nos dice que esperemos a que él llegue. Pasados quince minutos el motivo inicial de su ayuda deja de tener sentido y nuestro pequeño empieza a estar nervioso por esperar de pie junto a un poste en un lugar donde se puede correr tantísimo y donde hay un montón de personas, de sonidos y de cosas que brillan. Por un momento todo lo practicado, trabajado y previsto deja de tener sentido y estamos en el punto indeseado, con un niño con autismo nervioso por la espera...

Aquí viene el momento que me recuerda al chiste, porque mientras yo propongo volver a telefonear al imberbe y pedirle explicaciones, iniciando de nuevo una discusión que no llevaría a ningún lugar, mi esposa utilizó el método del anciano, evitar una pelea estúpida que alteraría a los papás y aún más al niño. Cogió a su pequeño y se encaró muuuuuy dulcemente a la chica que gestionaba la primera fila y le contó lo sucedido. La mujer, que era una mamá (y lo sabes) sujetó la mano de mi hijo y abrió un camino lateral en la fila, que le llevó al segundo punto de control, donde había otra persona con la que habló, que abandonó su puesto hasta el tercer tramo de control de pasaportes y habló con la tercera mujer que allí estaba. Esa tercera mujer cogió la mano de mi pequeño y acompañó a mi esposa hasta el arco, esperó hasta que dejó todo en una cinta vacía, y una vez terminó mi esposa, cogió las dos bandejas y le devolvió al niño. Con las dos bandejas se acercó a una cinta que estaba llena, la paró, introdujo las bandejas de mi mujer y habló con el Guardia Civil que llevaba ese arco, que sonriendo le pidió a mi pequeño que fuera con él y se esperó con él sujeto de la mano hasta que maletas, cinturones, iPads y demás habían sido analizados y comprobados. Desde el vestíbulo asistí feliz al hecho y ya desde el otro lado, mi familia se despidió con una sonrisa... Sin la espera, sin tiempo para enfadarse y habiendo estado jugando con un señor que le decía cosas divertidas todo el rato (bendito número de la Guardia Civil), Rafael iniciaba feliz y sonriente un vuelo que, como se presagiaba, sin duda fue genial y sin problemas.

Al salir hacia mi coche me crucé con el chico de asistencia que iba hablando por la radio en voz alta y decía "después de hacerme venir, ahora se han ido, menuda gentuza!!" y en lugar de interceptarlo y darle la paliza que se merecía, decidí seguir caminando con la sonrisa que aún llevaba en la cara. Para muchos esta será la historia de un imbécil y su falta de humanidad, para mi la de 5 héroes anónimos que hicieron lo más difícil, decidieron hacer el bien a un niño al que no conocían y seguramente no volverán a ver nunca. Creo que no es una mala estadística. Yo firmaría para que de cada seis personas con las que nos cruzáramos en esta vida, cinco fueran buenas.

Mientras regresaba en el coche a casa, me di cuenta que tenía que escribir esta historia, porque la mayor parte de las veces, nos pasamos tanto tiempo discutiendo con aquellos a los que nada les convencerá de su error, que no disfrutamos de las maravillosas personas que nos rodean y nos pasan desapercibidas. Y además, no te olvides, discutir acorta la vida, así que, Sonríe.

Rafa Suñer

sonrie1

12 respuestas a “Hacer cola con un niño con Autismo”

  1. Sossi dice:

    Gracias por recordarnos que a veces también encontramis gente buena en nuestro camino.

  2. Risario dice:

    Como os comprendo. Yo tb soy madre de un pitinerario de 3 años y no veas la que forma

  3. Sonia dice:

    No tengo un hijo ni familiar azul, pero igualmente debo ¡Darte las GRACIASSSSS! Yo lo firmo también <3

  4. Mariaines dice:

    QUE ENVIDIA!QUE AFORTUNADOS SON!
    en mi querida Argentina(lamentablemente mis padres y abuelos huyeron de europa de postguerra)aca eso no existe,ni en el aeropuerto ni en ningun sitio,es tremenda la angustia de los niños(tengo dos tea) y mia,mi marido tea no registra mucho los que les pasa a los niños.
    recien llego de una reunion en la escuela inclusiva estatal donde concurre el que tiene 14 años y donde,obviamente debi pasar por un sinnunero de entrevistas para la admision,y luego llamaron al medico y a la psicologa para informarse.
    En la reunion de hoy estaba la tutora(profesora que los guia)y me cuestionaba la actitud de mi hijo,al preguntarle si conocia el problema de mi hijo me dijo:claro!esta enfermo el pobrecito!
    casi me muero,estoy muy triste.

  5. Belén dice:

    Me da un poco de rabia que siempre nos pasa igual: intentamos seguir los caminos oficiales y casi siempre chocamos con la incomprensión, desinformación y la dejadez. Me paso la vida poniendo al mal tiempo buena cara y contando ” mi vida” a desconocidos. Me abre puertas: sí. Me siento expuesta innecesariamente: también.
    Efectivamente es más fácil tratar con las personas que con los organismos.

  6. José dice:

    ¡ENHORABUENA, querdísimo Rafa! Tu ratio de “personas buenas” sobre “mejorables ” es interesante. Sinceramente creo que son muchas más las buenas que las no tan buenas, lo malo es que los medios nos llevan a enfocarnos siempre en lo no tan bueno, ya sabes “la buena noticia no es noticia”. Así que tu reflexión es un maravilloso recordatorio del buen enfoque. Recordemos, “el mal vence porque los que se dicen buenos no hacen nada” gracias a Dios vosotros sois de los BUENOS de VERDAD. Dios os siga bendiciendo siempre.

  7. José dice:

    En toda muy historia que se aprecie, y esta la es, debe de haber un villano, despistado y simplon. Un saludo

  8. Rafa, me siento totalmente identificado con lo que has escrito. Son tantas las veces de tener que comenzar de cero a explicarte, y en poco tiempo ( si aún encima eres la persona con autismo y en ese momento no tienes a nadie que hable por ti y por cansancio o ansiedad casi o sin casi no puedes hablar, ya la hemos liado) ante personas que pasan de ti, que dejamos casi de lado todas esas personas anónimas que nos ayudan. Llevo meses dando vueltas a algo (un proyecto artístico) pero todo parte de lo mismo que has sentido, el que a pesar de todas las personas que nos ponen pegas, y nos siguen poniendo trabas por todo por ser diferentes, o por ser diferentes los nuestros, tambien hay mucha gente buena que nos ayuda. Y es justo reconocerlo. Mi agradecimiento para todas esas personas.

  9. Elizabeth dice:

    Hermoso que hayas encontrado esos héroes en el aeropuerto, y tienes razon es mejor enfocarse en lo bueno que pasa, te amargas menos la vida. Yo tengo un pequeño de 5 años con tea

  10. claudia dice:

    EN ARGENTINA STO SE COMPLICA. PARA TODO DAN TANTAS VUELTAS Y T GANA EL CANSANCIO O MALHUMOR. YO APRENDI A EXIGIR XQ ACA SI PEDIS CN RESPETO NO T ATIENDEN MUY BUENA HISTORIA. SE Q HAY MUCHA GENTE BUENA Q A PESAR DE SU BONDAD NO PUEDE HACER MUCHO X STA BENDITA BUROCRACIA

  11. Ma.belen perez caro dice:

    Tal cual lo padezco…pero actuo como la mama..y con mi gran sonrisa pido y sin problemas en el aeropuerto de cba y bs as en argentina me lo han resuelto.
    LO UNICO QUE NO RESUELVEN LA GENTE DE AEROLINEAS ARGENTINAS ES VIAJAR CON MI OTRA HIJA QUE TIENE PARALISIS CEREBRAL Y SUS CADERAS LUXADAS Y COMO NO HAY ASIENTOS ADAPTADOS NI ENGANCHES EN EL SUELO XA FIJAR SU SILLA MI HIJA DEBE VIAJAR TENIENDO 1.60 DE ESTATURA EN “UPA” MIA…Y DEMORANDOME EN EL VUELO SIN QUERER AUTORIZAR EL VIAJE…LA VUELTA PEOR ME HACEN ENTRAR X ATRAS Y BAJAR X ADELANTE TENIENDO Q CARGARLA EN UPA YA Q LA SILLA Q PASA ENTRE LOS ASIENTOS ES DE 90¤GRADOS Y SUS CADERAS LUXADAS Y FALTA DE CONTROL DE TRONCO HACE “IMPOSIBLE “SU USO…!!!VERGUENZA AJENA !!! SIN DAR NI UNA DISCULPA NI RESPUESTA AL RECLAMO X ESCRITO Q HICE ESTE AÑO…

  12. Raquel dice:

    Me encanto tu historia…eh viajado muchisimas veces en avion..yo sola con mis 3 hijos…el mas pequeño con autismo clasico..hiperactividad…la carriola…y mi maletota de mano…realmente pocos lo entienden…e incluso una vez llege 1 hora antes evitando estar las 2 horas en la sala de espera..y no me dejaron abordar!…perdi los 4 boletos…realmente soy una persona poco conflictiva…y no me importa lo que piensen los demas…viajo con mi pequeño con los dulcesitos..el ipad..los libros..etc etc……sin importar cuantos se me queden viendo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

© 2015 EXTRAordinarios
Siguenos en facebook